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¿Tienes Crisis? .........

El gobierno junto con todos los partidos políticos, los bancos y cajas, han permitido que la crisis llegara hasta el punto donde hoy está y, por lo que parece, aún no ha tocado fondo.

Los medios de comunicación por su parte, nos han puesto la psicosis en el cuerpo y han hecho mucho daño al ciudadano anunciando la crisis con toda su crudeza, sin el menor atisbo de luz y esperanza.

Por mi parte, no voy a negar la crisis, aunque no la llamaría así. Le pondría el nombre de “OPORTUNIDAD”, aunque para mucha gente continúe siendo crisis. Nuestros pensamientos son creativos y cuando uno insiste mucho en un pensamiento, y se lo cree, éste acaba realizándose.

Quiero hacer resaltar que el ser humano es muy creativo (es imposible no serlo). La prueba está en que somos exactamente lo que hemos creado. Si no nos gusta lo que somos es porque lo hemos hecho inconscientemente. De ahí el valor incalculable de poner toda nuestra atención posible a todas nuestras acciones. Así que, el que crea en la crisis, eso tendrá.

Tenemos dos opciones:

  1. Quejarnos, no hacer nada y hundirnos en la crisis.
  2.  Aprovechar esta oportunidad para poner en marcha nuestra creatividad.

 Yo, por mi parte, me quedo con la segunda.

Como he dicho al principio, me dedico a pintar, por lo tanto, soy pintor y quiero contar algo de mi observación y experiencia.

La naturaleza es bella por excelencia y el ser humano también es capaz de crear esa belleza en sus actividades. En el ramo de la construcción hay edificios realmente bellos. Se ha construido mucho y se ha superpoblado la tierra y no todo lo que se ha edificado es bonito, pero sus casas se han habitado. Unos han comprado su vivienda y otros las han arrendado, pero tanto unos como otros, son responsables de sus casas. El precio que se paga por ellas no solo es económico. Uno tiene también tiene que cuidar, conservar y limpiar su casa y tenerla lo más bonito posible.

Las casas, los coches y todas las propiedades son el reflejo y la extensión de quienes las habitan, lo mismo que cada país tiene el gobernante que se merece, y cada pueblo su alcalde.

No podemos culpar de lo que pasa a los de nuestro alrededor sin estar todos implicados, por lo tanto, no hablemos de culpa, sino de responsabilidad. La culpa no es una palabra bonita, ni digna del ser humano y nadie es culpable de nada, pero sí somos responsables. Responsables de nuestras vidas, de todo lo que nos rodea, de nuestro planeta, del universo, en la medida que nos corresponde.

Responsabilidad indica que uno se hace cargo de algo o alguien, lo cuida, lo mima y según su estado de conciencia, lo lleva de la mejor manera posible a buen puerto.

Volviendo a nuestras casas, a esos lugares donde pasamos una buena parte de nuestra vida, tendría que ser nuestro santuario, el espacio de descanso y recuperación del estrés y cansancio del trabajo cotidiano. Nuestra casa tendría que estar impecable y sentirnos acogidos y relajados en ella.

A lo largo de mi vida, y por mi oficio,  he visitado muchas casas y tengo que constatar que la mayoría necesitan una atención rápida. En general nos cuesta pintar nuestra casa. Siempre decimos “Hay que pintar la casa”, o “El año que viene, la pintaré”, y así va pasando el tiempo y las paredes se van ensuciando y estropeando, y cuando nos damos cuenta, ya están completamente deslucidas.

La pintura en las paredes es el cuerpo emocional de la casa, en ella se cuelgan los enfados, los malos rollos, las enfermedades mal llevadas, vivencias inadaptadas, dependencias, celos, etc.

En las casas donde abundan los conflictos las paredes se ensucian y se estropean antes. Es un hecho que he podido observar a lo largo de los años. Sin embargo, las casas se conservan mejor cuando las gentes que las habitan, son alegres, cariñosas, respetuosas, generosas, en definitiva, personas que se han dado cuenta que su vida tiene un valor incalculable. Han adquirido conciencia y asumido responsabilidad por ella y se han entregado a la tarea de dirigir conscientemente su vida, creando la circunstancia necesaria para ir creciendo paso a paso, disfrutando y maravillándose de los retos que la vida les depara en cada momento.

Para limpiar todas esas pesadas cargas que se van acumulando en las paredes, lo mejor es darles una o dos buenas manos de pintura. Cuando uno pinta su piso o casa vuelve a poner sus paredes en estado emocional cero, y según quien las pinte incluso deja allí su sello, su energía positiva, dejando el espacio saludable, para que el que viva allí lo disfrute, aunque no se de cuenta de ello.

Más de una vez, cuando al cabo de unos días de haber pintado una casa vuelvo a ver a sus dueños, algunos me han comentado que antes de pintarla no les apetecía mucho estar en casa, y después de pintarla se encuentran muy cómodos en ella y que no les apetecía tanto salir. Este espacio se había saneado.

Recomiendo que todo aquel que se ponga a vivir en un piso o casa, donde antes hayan vivido otras personas (aunque solo sea un mes), independientemente de cómo estén las paredes, que vuelvan a pintarla. De esa forma limpian todas las cargas antes vividas.

¿No se han dado cuenta de que cuando visitan a alguien, sin saber porqué, no se encuentran a gusto, aunque los atiendan bien?...Otras veces están tan cómodos que no se moverían de allí…Pues de eso es de lo que estoy hablando.

Diréis que barro para casa porque así los pintores tendremos más faena. Pues sí barro para casa y para la casa de ustedes. Aquí nadie sale perjudicado y todos nos beneficiamos.

Cuando pinto una casa me responsabilizo de una faena bien hecha, por eso cuando termino, dejo allí mi firma. A veces firmo con el mismo color de la pared, que aparentemente no se ve, pero está. Es un consejo que me dio mi maestro y se lo agradezco porque me ha servido muchísimo.

Los que piensan que no pueden permitirse contratar a un pintor, no hay problema, también se la pueden pintar ellos mismos. En el mercado hay toda clase de productos y precios al alcance de cualquier bolsillo. Y por unos pocos euros  te puedes pintar tú mismo la casa, ni te imaginas el valor que obtienes de ello.

Os puedo comentar un poco de ese beneficio. Las casas pintadas duran más tiempo, (quien las pinte también influye), y las casas bien pintadas aún se conservan mejor, son admiradas, y esa energía está en el espacio. Las paredes lo agradecen, se nutren de ello y en consecuencia, los dueños se sienten bien.

Una pared pintada a conciencia es una pared bella, no importa con qué color se pinte, lo que importa es la conciencia que se pone en ella. Y si el que la pinta disfruta de buen gusto y es artista en combinar colores, realza aún más esa belleza.

Tengamos presente que la belleza antecede a la esperanza, donde no hay belleza no hay esperanza. La belleza es uno de los alimentos del ser humano. Se dice que la belleza está en el ojo que mira. También se dice que el ojo que mira es la belleza y yo digo que la belleza está en el que mira por el ojo.

Parece ser que el hombre ha perdido de vista la belleza, o al menos, en buena parte la capacidad para verla; se ha endurecido y se ha materializado en exceso.

La materia está muy bien, y tiene su valor, porque da un punto de confianza y comodidad, pero no hay que olvidar que sólo es el uno por ciento del universo.

La materia es más densa, más dura y si uno se enfoca demasiado en ella olvidando el otro 99 %,  se vuelve más duro y ahoga los valores de ese 
99 %, y uno de ellos es la belleza. Por tanto no es de extrañar que el hombre esté en crisis.

Te animo a que te hagas bonito y tengas tu casa bonita, empieza por ti y tu casa y ya verás como tu vida cambia o por lo menos habrá un espacio en tu vida donde te sentirás bien.

Y cuando te sientes bien, te olvidas de la crisis y tu vida la vas llevando de situaciones y experiencias que te hagan sentir estupendos, llegarás en un punto que sin darte cuenta habrás puesto luz a una etapa que parecía oscura.

Se creativo y no te lamentes. No te hundas con los que se recrean en la miseria. Ten en cuenta que tu futuro está completamente en blanco, todavía no hay nada escrito sobre él y tú tienes la varita mágica y el poder suficiente para cambiar lo que quieras del presente y vivir las experiencias que te apetezcan del futuro.

Si no sabes cómo hacerlo te voy a dar una guía. Es un libro que te lo puedes bajar por Internet. Se titula “NANOW” y está escrito por Eric Rolf. Yo estoy terminando de leerlo y te aseguro que si lo lees con atención te puede ayudar muchísimo.

Te he aconsejado que tengas tu casa bien pintada y limpia y créeme, se de lo que estoy hablando. Si lo haces y pones atención en las cosas importantes de tu vida y vas a por ello con ilusión y confianza, tu vida va a pegar un salto cuántico.

Para los que se lo puedan permitir, sean verdaderos “gourmet” de sus casas y gustan de rodearse de belleza, les diría que vistan sus paredes y techos de murales y pinturas de alta decoración.

Tengo que recalcar que todo el mundo puede permitirse tener uno o más murales en casa, porque como ya he dicho anteriormente, tú te puedes pintar tu piso y tu mural, sin tener que gastar mucho para las pinturas y colores. También puedes adornar tus paredes con óleos, póster, fotografías, etc.

El mural cambia el espacio donde se encuentra, aporta belleza, energía renovadora, transformación, sanación…el lugar ya no es el mismo.

El mural es una realidad paralela, es un mundo dentro de otro mundo. Si eres suficientemente rico (no hablo de riqueza material, hay pobres con mucho dinero), como para permitirte disfrutar de uno o más murales, te puedo decir que tu casa y tu vida se transformarán.

El mural pone en marcha tu imaginación. Sin imaginación no hay vida.

Con imaginación, o imagin-acción, se pone en marcha tu vida.

La imaginación seguida de la acción son el motor para construir las experiencias que quieres disfrutar en tu vida.

Se los beneficios del mural porque los tengo en mi casa. Es una casa nueva y todavía le faltan detalles, pero te puedo asegurar que mi casa me quiere y yo la quiero a ella.

Me dirás que estoy loco “¿cómo puede querer una casa?”, y yo te digo que ¿quién no está loco? Y aún te diré más, que no estamos lo suficientemente locos,  locos-lúcidos, que es de lo que se trata.

Las casas quieren a los que las cuidan, por eso se conservan mejor, en mi casa es donde normalmente como, duermo, pinto mis óleos, donde estoy calentito en invierno y fresco en verano, ¿cómo no voy a querer a mi casa? Y le doy las gracias por cobijarme.

Por un momento os podríais imaginar tener un mural en vuestra casa y en las casas de vuestros familiares, amigos y conocidos. Os podríais imaginar ver estas paredes pintadas con bellos colores, representando los temas que más os entusiasman. Y esas clínicas y hospitales, con esas paredes tan frías y poco favorecidas… ¿os imagináis, revestidas con bellas pinturas y alegres colores? No me digáis que no alegrarían más vuestra estancia o visitas…seguro que sí.

Si te lo puedes imaginar, se puede realizar.

¿Ves por donde voy? Delante de la negatividad ficticia que hay en el mundo, si alegramos un poco más nuestra vida, empezando aunque sea bonita nuestra casa, poco a poco se irá la seriedad y la belleza se irá adueñando de nuestro corazón, dando morada a la esperanza, a la fe, a la alegría y la riqueza -con todos los significados de la palabra- será inevitable.

José Maria Armengol (pintor y neomuralista)
http://www.pintandomundos.com

pintandomundos@gmail.com


 
 
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