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desde siempre has conocido...........

Uno puede quedar tan intrigado con las descripciones y presentaciones que se hacen, que pareciera que se trata de algo no directamente integrado en nuestra vida, como si tuviéramos que aprender algo completamente nuevo, y no es exactamente así.

Lo cierto es que, bastante antes de que Newton describiera la ley de la gravedad, todos ya sabían y daban por hecho que lo que subía, bajaba y que era más fácil bajar la colina que subirla. Con las leyes espirituales sucede lo mismo.  No sólo ya las sabemos sino que ya las estamos aplicando o manifestando en cada momento—no hay más remedio ni ninguna otra alternativa  en la medida en que estamos en este universo.

También está claro que la sola lectura de estas leyes no te va a transformar en un adepto ni va a elevar tu conciencia. En definitiva, no se trata de si tú las haces funcionar, sino que ya están funcionando. El resultado es eso que llamas: tú mismo y tu vida. Y si no te gusta ese resultado o prefieres otro, sólo debes saber que tú lo has creado, y si te parece poco, quizás sea para que vivas algo distinto, aparte de sentirte culpable o fracasado. 

Es importante saber una cosa:

Lo único que un ser humano debe hacer en su vida es ser responsable de su  propia vida. Todo lo demás requiere un “otro,” hasta el respirar requiere aire. La responsabilidad no es culpabilidad. La responsabilidad se relaciona más con la creatividad y el estar conciente de nuestras acciones.  Básicamente, la palabra responsabilidad, indica responder a la vida como un ser vivo. Ser responsable es ser el creador desde una perspectiva que te alinea más con un proceso que con un resultado. Normalmente, la mayoría de los resultados que deseamos suelen tener procesos conocidos o por lo menos sabemos cómo empezarlos. No es necesario ver la escalera entera, sólo con ver los primeros escalones, nos vale. Pero hay que apuntarse, responsabilizarse, y pasar a la acción y, sobre todo, entregarnos al proceso asociado a nuestras metas o deseos. En definitiva, las dos cosas son lo mismo. La diferencia radica en si te enfocas en el proceso o sólo en el resultado.  

Ser responsables de nuestra vida es alinearse de forma  directa con el hecho de que estamos aquí para escuchar a nuestro interior, para sentir y dar o para pasar a la acción. Curiosamente, en lo que más te enfocas en el proceso, más rápido parece que llega el resultado. Lo inverso también es cierto: enfocándote sólo en el resultado, es decir en la obtención de frutos, pareciera que éstos no llegan nunca y, a veces, cuando por fin llegan, se ha perdido la gracia.

Eric Rolf ©

 
 
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