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El comienzo te permite...........

esos momentos cuando nuestras visiones toman cuerpo, que le llamamos éxito. Pero el éxito o la manifestación no es el final, solo lo hace posible.  La alegría se relaciona más con el final, cuando nos desapegamos y lo compartimos, como la flor con su fragancia.

Planificar tu vida, tu año, tu mes, tu semana y tu cada día es como expresamos nuestro compromiso con ese ser que realmente somos y que solo conocemos por sus actos.

El hecho de planificarlo por escrito ya te mueve en la dirección de actuar en consecuencia.

Al principio de cada año se suelen hacer esas llamadas “promesas para este año” que ya por medianos de Febrero la mayoría están olvidadas. Casi se parece como si pensamos que hemos sido chicos malos y ahora seremos chicos buenos: dejaremos de fumar, pederemos de peso, mejoraremos nuestras relaciones, aumentaremos nuestros ingresos, nos iremos de vacaciones, haremos algún proyecto creativo como pintar, bailar o escribir, etc. etc. etc. y blah blah blah.

Esas promesas, aun que estén por escrito, no son suficiente. Si lo fueran, lograríamos los resultados que queremos y nos pudiéramos desapegar y celebrar en lugar de tener que escribir las mismas promesas más o menos cada año.

Una de las cosas que sucede es que al hacer las promesas parece que escogemos un resultado sin realmente escoger el proceso que lo acompaña. La vida es gratis, pero todo relacionado con vivirla tiene un precio.  El precio es el proceso y el proceso es el precio.

Nuestra resistencia al proceso es lo que nos hace parecer que es un trabajo duro, que requiere demasiado fuerza de voluntad que quizás creemos que no tenemos. Pues si, tenemos todo la fuerza de voluntad que hace falta, igual que tenemos toda la fe que hace falta, igual que tenemos resistencia a esas dos cualidades de voluntad y fe.

Donde nos quedamos colgados y frenados es en esas resistencias. Comenzamos a sentir un movimiento nuevo recorriendo nuestro cuerpo, nos acordamos que estamos vivos y expresamos por un cuerpo y eso nos asusta.  Debajo de cada piedra de resistencia esta escondido un tesoro, y una parte nuestra lo sabe.  Ese tesoro incluye lo que vemos como poder y éxito personal y es eso que asusta. Nos asustan más las posibilidades desconocidas del éxito que las limitaciones del fracaso simplemente porque el fracaso ya parece que lo conocemos—aunque eso por fin tampoco es cierto y será tópico para otro día.

La pregunta clave entonces es  si ¿hay alguna manera de disminuir el efecto de la resistencia, sea a lo que sea? La respuesta es que el secreto esta en mantenerse en el comienzo y que cada acción es solo un primer paso y que ese paso es algo completo como primer paso.

Toda tu vida se puede ver como una serie de primeros pasos completos. Cada día uno es nuevo. Cada día uno planifica y escoge acciones que solo son un paso. Hagas lo que hagas solo considéralo como un paso. Ahora para que sea solo un paso tenemos que saber cual es la dirección a donde nos dirigimos (el proceso particular de ese proyecto) y la meta final o el destino (la realización, manifestación  y su desapego o el compartirlo). A todo eso le llamamos planificar por escrito.

De cierta manera casi todos somos o hemos sidos “adictos a las resistencias” y como cualquier otra adicción los métodos que funcionan suelen parecerse bastante a lo que comentamos sobre el comienzo y el “solo un paso”. Los alcohólicos, ya que hablamos de cosas espirituales y espiritosas, se les recomienda lo de dejar la bebida “un día a la vez.” Las dietas también, funcionan mejor vistas en términos de un primer paso cada día. Vivimos un día a  la vez, y realmente un momento a la vez ya que la diferencia entre la vida y la muerte por fin es solo una respiración.

La visión o destino final  sirve para escogerlo, comprometerse a ello y reconocer que estamos dispuestos a pagar el precio que sea.  Una vez dicho ese “SI” con cariño y alta intencionalidad, uno se puede casi olvidar (lo tienes escrito) y enfocarse en las actividades del proceso (también planificado por escrito), (los que haceres) o primeros pasos individuales de cada mes, semana,  día y momento. Estar y vivir el momento no solo suena muy bonito, realmente lo es. Eso es a lo que nos resistimos.  Sabemos que el presente es el punto de poder, el poder de la creación, el poder divino, el compartir y disfrutar al más alto nivel de la vida.

Este año permítete ser nueva/o cada día y solo considera cada acción como un primer paso. Tomate el tiempo de planificar por escrito cada día y que ese plan escrito incluya algo de visión de vida, del mes y lo del día.

Eric Rolf

 
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