VOLVER A PAGINA PRINCIPAL

 

Eric responde........................

Querida Crystal,

La condición de “tu nuera” no es tan inusual, aunque   el grado de intensidad y extensión general a todo tipo de fruta, quizás sí lo sea.

El mundo físico tiene su real sentido no por su densidad pero sí por su cualidad metafórica. Podemos decir que la fuente, el gran misterio, Dios, la existencia o llámalo como quieras, crea a través de metáforas de 3 dimensiones. Nosotros somos parte integral de ese océano infinito de creación continua. Por fin, todo que te rodea, que es visible para ti, es una proyección metafórica de la persona que lo observa. Y... hasta para darle   un pequeño sabor científico a esto, los físicos dicen que todo en el universo visible, toda la materia, sólo representa el 0.5 por ciento. El otro 99.5 por ciento es pura energía creativa y conciente en movimiento. Lo que nosotros vemos como espacio no está realmente vacío.

Por lo   que la vida se puede entender más como metáfora que como algo real.

Digo que la condición no es tan inusual porque muchísimas personas no suelen comer fruta a menudo, aunque no les disguste y hasta les guste; solo que no la piden o, aunque esté presente no suelen optar por ella y ni saben el por qué. Se trata de la metáfora de la fruta en general y quizás de algunas frutas en particular.

La fruta, la que sea, suele representar entre otras cosas, el final de un proceso de vida, el celebrar el desapego, el llegar al punto deseado, lo que podríamos considerar   como la idea de tener éxito y poder “disfrutar” de los propios esfuerzos.

Curiosamente, le tenemos más miedo y nos resistimos más a lo que nos representa éxito que a lo que nos indica fracaso. Al fracaso, por incómodas que pudieran ser sus consecuencias, por lo menos lo conocemos y podemos hasta estar acostumbrados a él, casi considerarlo como algo más o menos normal y bastante controlable en grado. Alguien dijo una vez que el fracaso no era que las personas establecían metas elevadas y no las conseguían porque ponían el listón bajo, sino que se habían enfocado en lo poco y lo limitado y lo conseguían.

Pero en cambio el éxito nos enfrenta con lo desconocido; nos indica un aumento de responsabilidad, de conciencia y de visibilidad y hasta de más vulnerabilidad. Ya no solamente tendremos que ejercer poder moviendo la imaginación sino que tendremos también que organizar nuestro tiempo y espacio a otro nivel fuera de nuestra zona de confort. El que logra el éxito ya no es el mismo que el que empezó el proceso, requiere dejar morir el pasado y viejas identificaciones y apegos. El éxito, en el campo que sea, también nos enfrenta con lo que es a la vez lo más dulce, y para muchos lo más terrorífico de la vida, que es la libertad completa y total.  

En el librito “Enseñanzas: el camino del sabor” hay un apartado que llamo el cocinar y el conciente. Ahí comparto un pequeño código secreto de los alimentos, que incluye las distintas frutas y qué representan específicamente. Las frutas se pueden ver como apoyos a cualidades específicas de la vida de la persona, tanto en el campo emocional, mental, físico y espiritual. Resistirse a la fruta es también como resistirse al apoyo de la vida hasta cierto punto.

Esta pregunta me parece especialmente relevante ahora que estamos comenzando un nuevo año y casi todos tenemos proyectos y cambios que deseamos manifestar. Es importante saber que somos ese 99.5% de energía consciente y creativa y que la vida nos apoya en cualquier cosa a la cual nos apuntemos con compromiso, cariño, pasión y generosidad. Podemos crear y manifestar visiblemente cualquier cosa o tipo de experiencia, y podemos sentirla como vivencia personal. En otra sección hacemos comentarios sobre las maneras de enfocar ese proceso creativo, de manifestar nuestras metas dentro de nuestro propósito de vida.

Eric Rolf

 
 
Volver a pagina principal